La Coctelera

LoCa Por La lunA

tercer año, tercera ronda

3 Julio 2009

HOY, AQUÍ Y AHORA: GRACIAS

Regreso luego de algunos días sin viajes de escoba por estos caminos cibernéticos cayendo en la cuenta de que el tiempo pasa y La Coctelera me sigue resultando un hogar- dulce- hogar.
Algo tiene esta inmensa luna que me hace regresar, dispuesta al posteo, haya o no ideas y palabras que lo sustenten. Creo saberlo, son quienes están detrás de ella, en lugares remotos y para mi desconocidos, que acostumbran tocar mi corazón con su atenta lectura seguida - a veces - de comentarios.
A esas personas, especialmente a quienes HOY, AQUÍ Y AHORA están detrás de mis palabras dedicándome el preciado tiempo de unos minutos, vaya un GRACIAS CONTUNDENTE y sincero.
No sería quien soy si este lugar, al que regreso como hija pródiga de mi misma, lugar que me ofrece el cheque en blanco de la poesía para obtener la fortuna de la creación, estaría vacío de visitas.
A la derecha de este post, o a la izquierda, o quizá debajo o arriba, donde quieran, está la puerta de mi corazón.

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27 Junio 2009

BROTE DE CONCIENCIA...¿CONTAGIOSO?

Cayó la noche como pájaro en picada llevándose el sol de junio, ese sol que sólo viene a cumplir y muere por internarse en su amiga noche, larga y fría. La avenida también parecía caer sobre el río. Sostén de pisadas y huellas de neumáticos efímeras, las calles de esta ciudad son testigos estáticos de nuestro apuro por vivir y hemos llegado al punto de transitarlas como en roce, con la mente hipnotizada por asuntos terrenales y la mirada fija, peligrosa, fría como el aire que se respira.
Así vamos por el mundo y el invierno parece potenciar nuestra energía volatilizando hasta el pensamiento.
Entes urbanos, nos queda poco para convertirnos en máquinas y sólo nos detiene este vestido de frágil piel que nos cubre, este conjunto de órganos y músculos que nos lleva por la vida.
Cayó la noche, era un hecho. Miré los vestigios del sol de la tarde y sólo quedaban manchas sanguíneas en el cielo como muestras del asesinato del atardecer.
Entonces, haciendo uso de esos momentos de conciencia que nos atacan, esos brotes de Vida que lamentablente no se contagian unos a otros como gripe alguna, le dediqué minutos del pensamiento a quien llevo adentro. ¿Quien? Sería bueno saberlo. Me escribe versos a cualquier hora del día, me destapa del abrigo de la inercia y me susurra verdades en idioma insospechado. Noche ya y sin mucho para decirle a esa gran desconocida que me acompaña siempre, le insinué un simple "gracias" con la sonrisa más ingenua, sincera y humana que esta tierra maravillosa, espejo de bellezas, me ha sabido enseñar.

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24 Junio 2009

NOCHE DE SAN JUAN, MAGIA Y...


A pocos hocicos de la lumbre, Matilde observa el fuego con el desencanto de un leño. Seguramente los perros no celebran la Noche de San Juan con el mismo énfasis que los humanos, pero esta luna que me alumbra no me permite mentir y doy fe que Matilde, esta noche, está preparada para la magia.
El fuego, en su chisporroteo incesante, le está contando los chismes de la noche con el peligro candente de que un perro puede ladrarle secretos a la luna. Sin embargo Matilde no quiere noche más que la que le ofrece el hogar, a salvo de la helada que congela el aliento en pocos minutos.
"Noche de magia" - le confirmo en una de sus orejas grandes y atentas - "Es la noche de San Juan".
Ella me mira y mira el fuego, como encontrando un parecido. Puede que mis ojos continúen siendo los de mi niñez, cuando de pensar en magia se trata. El aroma a café está inundando la memoria y, a tiempo, me levanto para preparar "sólo unas gotas".
Entonces, y con su mirada entusiasta acompañada por la larga cola ondulante de alegría, dejo caer en una hoja la gota de café que necesito, sólo una, para mi ritual.
Con la seriedad del caso que amerita una sonrisa cómplice, doblo el papel en cuatro partes y lo coloco debajo de la cola del ángel, estatuilla depositaria de todo papel importante que circule por la casa (no recuerdo quien me regaló este ángel sentado, desnudo, con gesto de aburrido, pero conste que trato de hacerle su existencia un poco más entretenida).
Mañana, cuando haya transcurrido la noche más corta o la más larga, según del lado del globo terráqueo en que nos encontremos, la magia habrá mostrado su mensaje al desdoblar el papel.
Matilde, satisfecha, se ha hecho un ovillito de suave pelaje dispuesta a dormirle horas al reloj sanjuanino.
FELIZ NOCHE DE SAN JUAN PARA TODOS, QUE EL FUEGO BENDIGA SIEMPRE CADA CORAZÓN.

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23 Junio 2009

NO SE ESCUCHAN LAS VOCES DEL FARO

Lo de siempre, la cultura no es negocio. Desde mi blog quiero apoyar a los responsables del recientemente levantado programa radial "LAS VOCES DEL FARO", especialmente a su conductora Jandra Pagani, que no ha tenido tiempo siquiera de despedirse de su audiencia. Noche a noche los habitantes de Paysandú que no compramos los espejitos de colores de la televisión argentina, con programas chabacanos que inundan el aire uruguayo a mansalva, optamos por mejores beneficios a nuestra cultura eligiendo buena programación radial, como lo ofrecía "Las voces...", un espacio donde nos enterábamos de las efemérides del día, escuchábamos música uruguaya y donde conocíamos a muchos artistas locales que a veces caminan por la calle en el más completo anonimato. Justamente ahí y durante un par de horas, todos - entre los que me incluyo- los que aportamos nuestro granito de arena a la cultura local hemos pasado por su generoso micrófono para contarles a la ciudad y la región en qué andan nuestros pasos. Poetas, artistas plásticos, cantantes, músicos, actores, docentes, escritores, gestores culturales, hemos tenido la oportunidad que otros medios ni se les ocurre ofrecernos, porque la música enlatada y las estupideces que no dejan pensar al oyente venden más. O la política, que consigue adeptos a ocupar los oídos con las mentiras de siempre, se apropia de todo recoveco radial para facturar más, en un país pequeño como el nuestro cuya torta intenta repartirse en las mayores tajadas posibles.
Mientras tanto la cultura, que no vende, molesta. Excepto en circunstancias excepcionales, por ejemplo, cuando un Benedetti muere y se intenta hacer un culturoso paréntesis mientras internamente más de un comunicador se pregunta "¿qué escribía este hombre? ¿poesía?"... Pero el espíritu de Benedetti está en todos, los vivos, los que inventamos arte del modo que sea, como uruguayos nacidos y criados aquí, con nuestra idiosincrasia a cuestas, nosotros día a día forjamos esta cultura que los medios de comunicación tienen el deber de preservar (oh, utopía).
Jandra nos ha comunicado que el programa se levantó repentinamente y sin previo aviso, vale decir que no ha podido despedirse de su audiencia. Todavía pasan estas cosas, que avergüenzan a un país mucho más que la falta de talentos, porque los valores son inherentes al ser humano y los códigos son códigos.
Ojalá el faro haya sufrido sólo un apagón temporal y, aunque el mar esté agitado, la tormenta pase. Las voces que valen la pena nunca pueden silenciarse.

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21 Junio 2009

LA NOCHE MÁS LARGA


Observo el reloj con inusual parsimonia. La noche más larga del año ha comenzado y las agujas que marcan las horas se deslizan perezozamente sin sospecha de su protagonismo. Cae por la ventana más noche, como si no alcanzara. No ha sido necesario pensarlo, la noche más larga me encontrará escribiendo poesía.
Espero encendiendo la máquina y sirviendo un té con aspirina para mitigar los resfríos del crudo invierno.
Si no llegara, lo tomaré con calma, al té y a la ausencia de musa. Recordaré los tiempos de desamor, cuando la cara del enamorado era un signo de pregunta y la soledad se empecinaba en pasar la noche en mi cama, la mañana en mi mesa de desayuno y la tarde entre los poros de mis huesos.
Si hoy la poesía no llegara, como tantas noches, me encontrará escribiéndole.
Pasan los minutos y las agujas tienden a enderezar su tarea para marcar las dos de la madrugada.
Taconean las teclas en las calles de mi teclado y comienzo a disfrutar de esta soledad inventada.
Por la ventana la luna, sin miramientos, me guiña un cráter y me invita al vuelo: la noche más larga recién comienza y terminará en los brazos del sol casi como cualquier otra.
Cierro los ojos, pienso en las manos de mi hombre y le invito a volar conmigo, ya no estoy sola y la noche, aunque oscura, se ilumina de colores. Las agujas del reloj sonríen: hay poesía.

Tags: noche, luna, poesia, reloj

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15 Junio 2009

LA ABUELA DIJO TRES


"¿Hace bastante calor, no?" - dijo la anciana que se sentó a mi lado en el colectivo.
Hacía tiempo que nadie me iniciaba una conversación en el "ómnibus" - pensé. Y completé con el razonamiento "Esto me pasa por cambiar de línea". Pero opté por responder con educación a la señora, siempre bajo el supuesto de que estas personas mayores viven solas y buscan charla donde sea.
Las ancianas uruguayas, al menos las que viajan en colectivo no conocen términos medios: o son adorables o son insoportables. En este último grupo podríamos incluir a aquellas que a codazo limpio se abren paso bajo el transparente pasaporte de su edad avanzada y consideran que les está todo permitido, en una especie de adolescencia rebelde al paso de los años difícil de curar.
Las adorables, como esta señora la charlatana, suelen llevar una bolsa con compras recién hechas y - quizá por aquello de que en su hogar nadie las espera para admirar qué compraron- suelen compartir con el vecino de asiento sus adquisiciones.
Miré como con rayo láser su bolsa y distinguí ovillos de lana de diferentes colores, acto seguido acotó: "Esa señora que subió recién teje muy lindo también". Miré hacia el pasillo, como si me interesara el tema, al tiempo que escucho "Le voy a tejer unas bufanditas a mis nietos trillizos".
Una vez más, una sutil bandera blanca se interpone entre mi cerebro y la situación, me dejo guiar por las palabras ajenas hasta el mundo invisible de la escucha e intento ejercer el viejo arte del buen oreja. Abuelas tejedoras quedan muy pocas, pero abuelas de trillizos no se encuentran todos los días.

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13 Junio 2009

FESTEJANDO LOS 50


Esta noche me han invitado a leer poesía en una fiesta de cumpleaños de 50 añitos. La homenajeada, mi cuñada, una mujer con mucha energía y talento, ha estado preparando su fiesta con mucha ilusión y empeño desde hace varios meses, pero esta Loca por la Luna recién a pocas horas del evento se ha puesto a buscar algo para leer...
Es entonces que, recorriendo el material cibernético de la escritora Ángeles Mastretta, en procura de algún relato corto sobre sus personajes femeninos tan pintorescos, es que me crucé con este fragmento de una entrevista muy interesante que comparto por aquí, y les dejo también el enlace para seguir leyendo a esta escritora
Podrán apreciar mis lectores que, cuando un entrevistado también es narrador, la pregunta se transforma en un relato en sí mismo...
A.A: En muchas ocasiones ha visitado la Feria del Libro de Madrid ¿Recuerda alguna anécdota divertida?
A.M: Sí, muchas. Me acuerdo un día que estaba firmando ejemplares cuando uno de los lectores se me acercó con dos de mis libros: Arráncame la vida y Mal de amores. Sólo fírmeme el primero, me dijo. ¿No quiere saber por qué? Pues porque el segundo no me gustó nada de nada, pero nada de nada, nada de nada. Nada. No entiendo cómo lo escribió. Aquí le traigo además una crítica publicada en un periódico para que la lea porque a este periodista tampoco le gustó nada su libro. Yo me quedé de piedra. Pero es que luego vino un chico joven y con el libro abierto me pidió: ponga para Maruja. ¿Es tu novia?, le pregunté yo. Era, me respondió, y se puso a llorar amargamente. Entonces, al verlo todas las mujeres de la fila gritaron a coro: ¡no puede ser que todavía existan hombres que lloran por mujeres!, ¡deberíamos clonarlo!, ¡qué maravilla...! Y se lo llevaron casi, casi en hombros... Yo estaba fascinada con la escena.

¡¡MUCHAS FELICIDADES SILVIA MAGDALENA!!! ¡¡¡ALGO VAMOS A LEER!!!

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6 Junio 2009

EL CARTERO TIENE LA ÚLTIMA PALABRA

La tarde ofertaba una larga cola, al solcito apenas tibio, para cobrar la jubilación y pagar alguna cuenta. "Buenas tardes" , dije al colocarme última de fila, luego del hombre mal vestido y con aspecto de poca ducha que respondió al toque "Buenas tardes, señora". Acto seguido, dándose vuelta, continuó con la reflexión inevitable: "Esperemos que vaya rápido, hoy de mañana estaba más larga todavía y no estamos para dejar de cobrar, no?". Me dispuse a conversar para matizar la espera. El desconocido, a pesar de su aspecto poco agradable, tenía una conversación amena sobre temas generales: el frío, el viento, la espera... La cola se movió apenas y el hombre, entusiasmado, le comentó a la joven de adelante: "Parece que vamos avanzando". Ella lo miró rápidamente y se dio vuelta, para dejar bien claro que no tenía ninguna intención de charla. Lo observé. ¿Habría entendido el mensaje? Me dio fastidio. Al poco rato mi interlocutor había decretado sin ninguna duda que era conmigo quien correspondía compartir un rato de charla y de esta manera comenzó a relatar sus grandes caminatas por la ciudad, a sus 73 años bien llevados. "¿Sabe una cosa? Yo fui cartero, por eso me gusta tanto caminar". Me sorprendió gratamente: "Yo quería ser cartero, cuando era niña", acoté, y a aquel hombre se le iluminaron los ojos y asomó una sonrisa auténtica mostrando aquella fatal dentadura que quizá había asustado a la vecina de adelante. Nada de eso importaba. La vida me acariciaba los oídos, escuchando anécdotas de su trabajo, los que esperaban su correspondencia, los que pedían por favor que se las retuviera en la bolsa y luego lo perseguían por la calle para conseguirla..."Hombres y mujeres ¿sabe?, querían conservar los secretos..."
Ya estábamos llegando a destino y seguramente éste había sido el único momento del día para dejar de hablarle a su sombra. Sus anécdotas recorrían pasado y presente, contándoles también a los que me continuaban en la fila que en su rancho estaba solo, que su perro cimarrón había sido envenenado, "es que uno ve caras pero no ve corazones", remató. Ya sabía yo que esta mezcla de gaucho urbano, andante o indígena sabio, el cartero, tenía, nada más y nada menos, que la última palabra.

Tags: cartero

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Sobre mí

Ví la luna por primera vez un 5 de noviembre del siglo pasado en Uruguay. Quedé poeta.


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