La Coctelera

Categoría: cuentos de otros

DE PUNTA Y PARA ARRIBA

Posteado por: locaporlaluna el 20 nov En: cuentos de otros - 8 comentarios


La verdad de los presos políticos uruguayos, en la época de la dictadura y aún antes de instalarse la misma (1973- 1985) anda circulando en las calles y en páginas de libros como una bendición para las generaciones que vivimos la época con la inocencia de los niños o de los aún no nacidos. El conocimiento libera.
Cuando Pancho (Ramón Machado, escritor uruguayo que vive en Paysandú) me regaló "De punta y para arriba" su más conocida novela, entendí que debía leerla del principio al fin como sea. Habiendo tenido un tío detenido en la paradójica cárcel de Libertad por los mismos motivos, escuchando hablar de su maravillosa persona sin oportunidad de conocerlo jamás, la historia de los que vivieron tras las rejas siempre me resultó difícil de abordar en sus detalles. Debilidad confesa, no todos tenemos la misma entereza para leer lo terrible.
Sin embargo, esta debilidad se vuelve estúpida cuando constatamos que los propios protagonistas sí que pueden, no sólo leer su historia sino escribirla y ...trasmutarla.
"De punta y para arriba" es un compendio de personajes protegidos en su identidad con la herramienta de la ficción que van mostrando la realidad de las historias que todos imaginamos para aquella época. Sin caer en el morbo y con un profundo respeto por la privacidad, Machado nos convence, desde la primera página, que la poesía, la música, los sueños, el alma misma de los seres humanos son las verdaderas llaves de la libertad. Como lo dice su prologuista, Liliám Silvera: "Es una defensa de lo más esencial y puro, de lo que convierte al hombre en alguien respetable a sus propios ojos".
Desde mi humilde blog, dejo en estas líneas mi admiración al autor y a cada uno de sus personajes - compañeros, por rescatar para las futuras generaciones las raíces necesarias para caminar sin olvidar la historia, en un presente cargado de utopías. Seguiré ahora con "El país de la ternura", del mismo autor, que ya está en mi biblioteca. Gracias, Pancho, por ayudarme a leer.



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SI LAS MUJERES LO MIRABAN FIJO, ADELGAZABA

Posteado por: locaporlaluna el 25 jul En: cuentos de otros - 17 comentarios

Cuento del inmortal JUCECA (orgullo uruguayo)
Fuente: www.juceca.com.uy

Hombre que supo ser asunto serio, un tal Placentero Dolido.

- ¿Asunto serio, pa qué?

- Espere que le cuento. Placentero supo estar de novio con Motoneta Menguante, hija del viejo Menguante, que cada vez que se levantaba de la siesta se alunaba, y ella, la nena, con el cuento de las influencias del apellido, dos por tres entraba en algún cuarto.

- ¿Y de Placentero, qué?

- A eso iba. Placentero salió flaco de físico y bobo de enamorado. Cuando no lo dejaba colgado una mujer, por bobo, lo dejaba colgado el viento, por flaco. Un hombre, Placentero, que si una mujer lo miraba medio fijo, se atacaba de los nervios y se le aflojaban las uñas, le chicotiaban las rodillas y quedaba medio sordo de los oídos.

- Sordo de la nariz no conozco.

- Por eso le digo. Y una noche va Placentero y estaba en un baile, en el Clú de Bocha y Cultural Arrimale con Cariño, cuando cayó la gente del boliche El Resorte, mamaus por unanimidá, que el más fresco era el barcino y llegó bailando el malambo.

- ¿El gato?

- No, el malambo.

- Me pareció que dijo el gato.

- ¿Gato bailando malambo?

- ¿Y malambo baila gato?

- El malambo es un baile.

- ¿Y el gato?

- Un felino. Y resulta que Placentero había llegado temprano, pa no encontrarse de sopetón con las mujeres, porque se impresionaba, y al impresionarse adelgazaba y la ropa le bailaba.

- Si uno va a un baile, hasta la ropa le baila.

- Estaba en un rincón, armando un tabaquito sin apuro, cosa de mirar pa abajo y no comprometer las vistas, cuando se oyó ruido de carro tirado por caballo con gato arriba.

- Arriba del caballo.

- Arriba del carro, en los brazos de la Duvija el gato, en compañía del elenco oficial del Resorte, y un forastero como actor invitado. La Duvija cayó vestida de pollera campanuda que le arrastraba y le sobraba por todos lados, como puchero en fuente chica.

- El que se desborda es el repollo.

- Satamente. Y la Duvija se había echado un perfume, que en cuantito entró al baile se desmayaron tres viejitos criollos pero sensibles y hubo que abrir las ventanas. Pa la madrugada, el tape Olmedo la sacó a bailar, y aquella pollera se desplegó, y en las vueltas llegó a levantar tanto viento, que justo a Placentero lo agarró mal parado y allá salió el pobrecito volando por una ventana. Hubo gente que le retiró el saludo porque esas no eran maneras de retirarse. Después, el tape Olmedo comentaba.

- La verdá que era tan flaco, que nunca hubo mucho pa saludar.

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EL CARPINTERO

Posteado por: locaporlaluna el 28 abr En: cuentos de otros - 10 comentarios

Orlando Goicoechea reconoce las maderas por el olor, de qué árboles vienen, qué edad tienen, y oliéndolas sabe si fueron cortadas a tiempo o a destiempo y les adivina los posibles contratiempos.

El es carpintero desde que hacía sus propios juguetes en la azotea de su casa del barrio de Cayo Hueso. Nunca tuvo máquinas ni ayudantes. A mano hace todo lo que hace, y de su mano nacen los mejores muebles de La Habana: mesas para comer celebrando, camas y sillas que te da pena levantarte, armarios donde a la ropa le gusta quedarse.

Orlando trabaja desde el amanecer. Y cuando el sol se va de la azotea, se encierra y enciende el video. Al cabo de tantos años de trabajo, Orlando se ha dado el lujo de comprarse un video, y ve una película tras otra.

­No sabía que eras loco por el cine ­le dice un vecino.

Y Orlando le explica que no, que a él el cine ni le va ni le viene, pero gracias al video puede detener las películas para estudiar los muebles.

Eduardo Galeano.

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