LA TARDE QUE DIOS TENÍA GANAS DE JUGAR
el 18 ene En: proesía - 10 comentarios
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Lucía Borsani /sobre un atardecer en el Río Uruguay, ...gracias por haber estado ahí... |
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Lucía Borsani /sobre un atardecer en el Río Uruguay, ...gracias por haber estado ahí... |
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FELICIDADES! |
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Vivo en un mundo de fantasía interno a la gran fantasía que es este Mundo. Mi bandera celeste acepta también los colores de la utópica bandera universal que algún día todos izaremos, el día en que no asombre la honestidad y el respeto por la vida no sea algo pasado de moda. |
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Viernes hoy. Me encamino al Banco de los Poetas a pedir el crédito de la inspiración. Prometo pagar puntualmente en cuotas de sonrisa cada vez que mi verso desande bocas. |
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El amor ronda la calle desde la ventana y nadie lo ve. Salió a desparramar hojas secas del otoño con disfraz de brisa y se está colando por las ventanas para despabilar a los que todavía duermen. El amor goza de este bajo perfil y comete travesuras en nombre de la vida, esa loca suelta que nos mantiene aquí en la tierra. Ante mis ojos dormidos se ha quedado esperando, disfrazado de respiración perruna, hasta el primer movimiento que manifieste el despertar. No abro los ojos pero se me escapa la sonrisa. "El amor le salió de los labios aunque ella no abrió los ojos todavía", podría pensar Matilde mientras vuela en cuatro patas y una cola hasta el rincón preciso donde espera la pelota para jugar. Entonces ya no puedo demorarme mucho más entre las sábanas, urge el juego como el mejor antídoto del sueño, la carrera hacia el jardín absolutamente en desventaja - ella con cuatro y yo con dos - que me deposita, al llegar, toda la luz del sol en los ojos y la alegría renovada de otro día más de vida. Por la calle sigue rondando y rodando el amor, como la pelota de Matilde ¿acaso hay algo mejor que Despertar para Jugar? |
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De todos los exámenes que tenía por rendir, el que más le provocaba neuralgias era el que se titulaba "Soledad". |
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No sabemos a ciencia cierta si la vida corre delante o detrás de nosotros, pero, mientras vivimos, le acercamos la cantimplora y le damos ánimo para sostener el paso. La Vida, esa palabra amplia y concreta, nos convoca mientras respiramos despidiéndonos hasta la próxima cuando llega la meta. Y nos hace creer que todo transcurre, como película atrapante, mientras ejercemos siempre el papel protagónico y el elenco cambia constantemente a pedido del libreto. La Vida, que me esperó hoy de nuevo a que despertase, que me dio aliento para enfrentar el nuevo día con el sonido al canto de gallo en un despertador electrónico, me convoca ahora a homenajearla, con letras y palabras, como lo hago desde siempre. Me pregunto entonces qué importantes asuntos, cotidianos o no, me esperan detrás de cada árbol, en la pausa de qué mirada. Me pregunto de nuevo qué Mago sabelotodo y juguetón me permite estar viva y cómo debo responder a sus designios. Seguro con un GRACIAS todos, todos los días, estoy cumplida. |