Ya lo he comentado alguna vez, pero realmente no recuerdo la fecha en que comenzó este blog a funcionar. Sí tengo claro que surgió a fines de agosto del 2005, año difícil para mí, de duelo y -oh, paradoja- de logros como escritora.
El blog me ayudó y me sigue aportando incontables beneficios, por eso le he asignado un lugar en mi vida como si fuera una labor remunerada por la Providencia.
Cuánta cosa se vive en formato de blog durante un año...cuánto de la vida personal llega a la pantalla y cuánto se queda entre bambalinas, resultando un cóctel de experiencias que no nos hacen más viejos a los largo del tiempo, sino más compactos.
He podido conocer a algunos cocteleros y blogueros en vivo y en directo, les agradezco la oportunidad de crecimiento que da entrelazar caminos de vida a partir del insólito punto de partida electrónico que tiene en estos casos el encuentro.
A otros, sé que en algún momento la vida nos dará la oportunidad de conocernos, por así decirlo,más que ahora, pero sin depender de la electricidad para lograrlo.
Sé que cuando uno escribe y vive, molesta a quienes no comparten lo que ofrece, lamento, pero también a mí me sucede y no hay remedio, en la variedad está la riqueza.
Desde el año pasado aprendí a reservar mi intimidad. Al comienzo, cuando debutamos en esto, la posibilidad de publicar nos convierte en faranduleros sonrientes a los flashes de los fotógrafos. Luego, la vida, nos sorprende tontos, nos recuerda que el hombre es esclavo de lo que dice...y que callar es también una buena medicina preventiva. Aprendí a acorazar el corazón, a proteger la intimidad de quien yo quiero: mi blog no tiene anonimato alguno, sino nombre y apellido, viaja por la internet y por algún medio radial noche a noche. Aunque, lo más increíble, es, al decir de mi "POETA CRÓNICA"
"he viajado hasta la luna por deporte:
escribir"

Quiero agradecer a todos los que por aquí pasan, lectores confesos o anónimos, bochincheros o silenciosos, descarados, admirados, queridos, entrañables, insoportables, entusiastas, sanadores, maestros, lunáticos, insomnes, compatriotas, extranjeros, reales y fantasiosos.
Gracias por motivarme a escribir y leer, al filo de la escoba y con la silenciosa luz de luna que por callar, otorga.