El último mes del año tiene un suspiro guardado.
Una nota a las Autoridades con quejas e ilusiones.
Un descebrebrado apuro por morir más rápido.

En las puertas de diciembre el poema tose y no se trata de los primeros fríos.

Tose los versos que no han podido ser poema
la tinta que no encontró su espejo de letra.

Y una vez más me niego a correr con los pies cansados
a volar en callejones urbanos sin gotas de cielo.

Aquí, sentada, con la agenda al rojo vivo haciendo reclamos, non preocuparum largo vivirum.
¿Una copita de tranquilidad puede ser?

La fotografía es gentileza de Afrodita, ejemplo vivo de tranquilidad. Gracias Afrodita.