Ante todo, simpático, que me caiga bien de entrada.
Capaz de resolver todos mis problemas o, mejor dicho, no hacerse problema por ningún problema.
Menos rebelde que yo para acatar mis propias órdenes.
Debe saber escribir y sustituírme en todo menos en eso.
Necesito un clon, urgente, porque me he metido en camisa de once versos con esto de presentar un libro ya presentado, y tengo la adrenalina en su punto máximo antes de colisionar con algún cometa.
¿La escoba? no, no precisa clon, sólo una pala, para recogerla en pedazos sólo mientras dure esta vorágine.
Clones irresponsables, ABSTENERSE, la poesía es un oficio exigente que promete locura diaria con la mayor seriedad.