CUANDO LA SANGRE SE TRANQUILIZA

"...entonces, de noche, cuando dormimos y la sangre se tranquiliza, esas válvulas se tapan..."
Me gustó esa explicación de por qué se nos duerme el brazo en boca de dos señoras de mediana edad que, como es costumbre en Uruguay, conversan muchísimo durante el trayecto del colectivo sobre la salud y otras yerbas.
Si, me gustó, porque debo confesar que me dedico a escuchar durante esos viajes -además de observar- buscando alguna semilla de verso.
No precisamente para aprender sobre medicina, tema carente de toda poesía y magia. ¿Dije "toda"? no,justamente por esta conversación reciente acabo de descubrir que la poesía, como el aire, se cuela por todas partes y no conoce de límites.
"...que se tranquilice la sangre esta noche, pero que no se duerma el brazo, ése que colabora con el teclado...."














instanteca dijo
Me parece que, además de colarse por toda rendija mínima, la poesía necesita un detector tan potente como el que tú tienes para hacerse patente.
No puedo tranquilizar la sangre, porque entonces se me espesa. Voy a dejarla correteando un rato más, aunque corro el riesgo de que se me encienda.
¡Qué envidia me da ese atrapapoesía que tienes en el corazón!
Pronto nos vemos.
2 Junio 2007 | 10:03 AM