¿Rarezas de la edad? ¿Manías de señoras? Todo es posible, pero lo cierto es que desde que me dicen señora por la calle, he incorporado algunas costumbres nuevas a mi vida ordinaria. Nada que temer, pero a mi habitual coquetería y clases de gimnasia le he agregado algunas sesiones de gimnasia mental.
Es que, con el paso del tiempo, uno tiende a malcriar a sus neuronas y a darles feriado más de lo que se merecen (recordando aquello de que usamos un pequeño porcentaje de nuestra capacidad cerebral).
En fin, escribir y leer no basta, lo he decretado. Las "neuróticas" de mielina necesitan abdominales en sus dendritas y flexiones en el axón, aunque protesten con pancartas de desmemoria o lapsus de sequía de escritor.

Así que si no me ven por la coctelera, es porque destino algunas horillas de internet a jugar con estos divertidos test de inteligencia.
Si, divertidos hasta el momento de la puntuación...¿puedo llorar?