VIAJE A SANTIAGO, LA CIUDAD DEL ANTAÑOAHORA
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He regresado. Apenas unas hojas de la agenda en la hermosa ciudad de Santiago de Chile me han alcanzado para cambiar mis átomos. ¿Acaso no es cierto que los átomos cambian sus vestidos energéticos cuando se conjuga la poesia con la amistad, los viajes con el cariño, la lección con el alumno, el Ser con el Transitar? He atravesado una serie de pruebas personales, he fotografiado mis miedos en el espejo, he aprendido que aún en la tierra desconocida uno puede reconocerse en la mirada de alguien. Santiago me recibió con promesa de sol radiante cumplida en sus calles y en sus corazones. No usé el paraguas, más que para volar al estilo Mary Popins en cada recorrida por sus calles de antañoahora, sus arboledas largas y esos particulares cafetines donde los poetas arreglan (o desarreglan) sus versos. Llegué a Santiago sin planes, más que los necesarios para adrenalinizar mis valijas. Conocer a Cynthia (re-conocer) y a Francisca es una de las causas por las que voy a volver. Si, es verdad, el mundo virtual tiene un ancla en el otro, el de carne y hueso y tarde o temprano sus limites se diluyen para asegurarnos que los seres humanos no pierden su esencia- si se lo proponen – tanto detrás de una pantalla como del abrazo. Me di el permiso de caminar a Santiago por sus poéticas aceras sola con mi sombra y también acurrucándome en una mano, de ambas maneras fantaseé con respirar el mismo aire de Pablo Neruda o Violeta Parra con pretensiones de inspiración urbana. Y encontré silencio y más silencio, porque antes del poema rige la sensación de abandono de las musas que lo dejan al poeta completamente desvalido, poniendo a prueba su fe de tinta. Y no me alcanzaron sus calles y sus parques, sus museos de arte o el pequeño taller donde alcancé a crear mi propia obra, porque en sus puertas de entrada y salida pude hablarle al Dios de las alturas tan sólo observando la diminuta institución de mi persona. Y en cada montaña apreciar la pequeñez de mis problemas, en cada roca horadada por la carretera la oportunidad de entrar y salir de las cosas con la espada del tiempo, ese huidizo. Logré confirmar que tengo paciencia, luego demás de un díade viaje desde mi Uruguay, luego de horas y días de búsquedas y desencuentros hasta alcanzar su beso. "Después de todo, detrás de las montañas,estaba tu faro..." Es dificil para mí narrar un viaje que ha sido hacia adentro con la objetividad del viajero. Yo soy viajera de escoba y el poema no me quita los ojos de encima cada vez que emprendo un vuelo de letras. A mi gente querida, un gracias y un hasta luego, he dejado algunas cosas por allá, entre ellas, mi sueño rebelde, el que no conoce fronteras. "mis pasos tocando a la puerta de la acera insistentes no hay nadie en Santiago sólo letras / la puerta al poema sólo el verbo amparándome.."













herjope dijo
Usted regresa de Santiago y yo de mi breve exilio. Al volver, me acerco a leerla tan atractiva como siempre, tan delicadamente humana. Hola "Loca por la Luna", hola Lucía. contento de volver a verte, o leerte, te acerco un beso enorme. Sólo fuiste a Santiago? No pasaste al menos unos días en Valparaíso? He visto la casa de Neruda allí y fue algo fascinante. Me refiero no solo a la casa sino a la ciudad misma.
Un beso gigante desde Bs As,
Hernán
22 Octubre 2007 | 06:48 AM