Escribo, y las alas de la tinta me pasean por cielos desconocidos. La escoba se convierte en el tren de la liberación hasta la letra y soy yo, yo misma la que se desata de rigores y cae aquí.
Escribo, y una nube de sentimientos extraños se posa en el espejo sin ánimo de ser traducidos, tan sólo me ofrecen letra y punto, guión y espacio, para SER.
Escribo, y estoy más cerca de quien descifra mis instantes y me dibuja sin conocerme, en sus retinas imaginarias, pero mucho más cerca aún de quien me inventa una voz, para dejarla entrar a sus silencios.
Escribo, y una parte de mí me ofrece un nombre provisorio, para creer saber quien soy.
Escribo y el amor se me cae entre las teclas sonando a campanas de gloria, porque amo y vivo, vivo y amo a pesar de las limitaciones terrenales.
Y sigo escribiendo, hasta agotarme, hasta que los dedos se crucen por cábala y una sonrisa estalle en carcajada. Soy feliz en esta tarea y ya no me importa faltar a mi palabra. Regreso antes de lo pensado y tan sólo espero encontrar un plato de comida en la mesa de cada uno para engañar mi apetito con una buena sopa de letras. ¡ HOLA A TODOS!