Anoche estuvimos bolicheando. No soy objetiva - nunca lo fui - haciendo las crónicas de nuestros locureos poéticos. Así que con un simple copiar y pegar, comparto con ustedes el artículo que
esa misma noche estaba escribiendo nuestro amigo Horacio Merlo en su blog "Hora noticas". Es un honor saber que este talentoso actor, director de teatro, comunicador y especialmente gran tipo como Horacio, se haya sumado - esta vez desde el lado del público - a nuestra movida. Vaya un GRACIAS enorme a la Dirección de Cultura, al público que acompañó y a mis compañeros por disfrutar conmigo. Paysandú se mueve.

PALABRAS DE BOLICHE

Cómo traducir las emociones vividas en el primer encuentro de boliche. Donde las “palabras” viajaron “en el aire” provocadas por las voces de Lucia, Carlos, Milton, quienes junto con la música de Caco, nos permitieron emprender el mágico vuelo. El ambiente de intimidad que otorga el Café del Teatro resultó un entorno ideal para que las palabras viajaran por el aire despegando desde los oídos del corazón. Aún resuenan en acordes de guitarra la música de Caco Pauletti que logró hacerla tan indivisible que fue parte de un todo. Milton Nan con su voz y su decir fue un puente invisible para unir la poesía de Lucia Borsani que sigue tan carente de “cordura” (por suerte).Y cada vez más loca( Por la Luna), desde donde cada palabra de sus poemas fueron anegando cada cráter de su mágica luna con esa voz dulce que sabe decir lo que quiere decir. Carlos Caillabet, un periodista escritor entrevistado por periodista poeta pero en una mesa de boliche. (Lo que hizo que uno acodado al mostrador imaginario estuviese escuchando la conversación de dos parroquianos que tienen el don de la palabra en tinto de muy buena tinta). Salí volando del Café del Teatro donde se realizó el espectaculo Boliches en Agosto con Lucía Borsani, poeta, Carlos Caillabet, escritor , Milton Nan en la conducción y Caco Pauletti en la música. Se desbordó la capacidad locativa del Café del Teatro que abrió especialmente para esta ocasión. Hubimos muchos que lo disfrutamos de pie. El público fue tan respetuoso que el silencio resultó un gran aliado. Destaco la presencia de un grupo importante de jóvenes entre los presentes, quienes escucharon muy atentos , al igual que el resto, las palabras en las voces de los protagonistas, pilotos del mágico vehículo que nos transportó muy lejos. En pleno vuelo y sin querer aterrizar escribo estas palabras para que me sigan acompañando por el aire y ustedes puedan leerlas antes de que me invite la madrugada del sábado para esperar el amanecer. Horacio.

Milton, Carlos, Caco y yo.