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A pocas horas de rescatar un grillo desde las agitadas aguas de la pileta de mi escritorio (no todos tienen una cocina en su “oficina”), me encontré escuchando el canto de otro contemporáneo, esta vez a pocas baldosas de mi computador.
Vivir rodeada de grillos en este apacible febrero puede resultar una experiencia casi religiosa, diría Iglesias. Siempre me interesó saber qué tema tocan todas las noches y cual es el estribillo más pegadizo de su repertorio.
Me simpatizan los grillos y si he aprendido a perdonarle la vida a las arañas por laboriosas, con más razón respeto a estos cantautores nocturnos, mis artistas predilectos.
Con el paso de los años, las especies de la naturaleza nos vamos acostumbrando a la convivencia y uno empieza a tomarle cariño a todo bicho que camina, con algunas salvedades. Es que poblar este planeta no es “chaira”, dijera algún gaucho, y la Tierra de por sí es un paraíso de rejuntados. Ni la teoría extraterrestre nos salva de las cruzas y quien crea que pertenece a una especie casta y pura está muy equivocado.
Algunos poetas tienen alma de gatos de tejado y algunos cantantes corazón de grillo.
Silencio: ni el teclado zapatea. No se escucha, deliberadamente, nada más que la noche.
Alguien pidió un bis y los grillos entonaron el himno a los noctámbulos que dice algo así como:
“luna cantora
báñame de perlas
ponle alfombra roja a los grillos
la noche invita a caturrear…” |
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cantor,
grillos
En una noche de nostalgias,
solos los grillos supieron de
mis penas.
en su serenata de estrídulos,
cantaban mi dolor
por ella.
Un abrazo, Lucía, siempre grato de leerte. Argivo
Cuánta razón tienes!
Beso, Loquis.
Siempre que pienso en grillos, pienso en el pueblo de mis ancestros, en ese León de mi sangre y mis recuerdos, esas noches de fiesta popular entre campos baldíos... Aquí en la gran ciudad no se oyen grillos. Eso que nos perdemos.
Janton, el pueblo donde pasé mi infancia asturiana, estuve acompañado de noches sonoras. Noches de grillos, estrellas fugaces... Tienes razón la ciudad nos deja sin esta música. Un gran post, locaporlaluna. Me ha hecho recordar.
Un abrazo,
Ignacio
Si echo algo en falta en las grandes ciudades, es el canto de los grillos y lo difícil que es contar estrellas.
me encanta la palabra canturrear...que ganas tengo de volver a escuchar a los grillos y canturrearle a la luna...tanto invierno agota :)
un monton de besos
Bueno, mi querida Lucía: Precisamente me he pasado casi dos meses en Colombia escuchando el canto de los grillos y contando estrellas, como dice Argivo. Podría casi decir con seguridad que fuí capaz de palpar la felicidad de lo bien que me sentía. Bueno, excepto una noche que a uno de estos maravillosos cantores le dio por entrar en mi habitación y la "serenata" se prolongó demasiado. No pude pegar el ojo... Un abrazo.
A todos, que por lo visto son un excelente público para estos cantantes, mi agradecimiento por sus visitas y comentarios.
cri-cri-crii
Grillos... Claro! Ahora entiendo! ¿Qué si no es este ruido que me llena la cabeza?