En un rápido pantallazo visual, vi a la Señora de la noche poblar el cielo. Hacía noches que no me detenía a buscar su silueta, a veces adelgazada, otras en crecimiento constante como buena alumna del tiempo.
Si mirarla implicara escribir, saldría más a la noche y teclearía satisfecha con la parsimonia de Ghandi.
Pero en noches como esta la luna se me antoja una caja de Pandora cerrada con candados de tiza in-vio-la-bles.
Tiene la luna un morboso juego con poetas como yo: cae la inspiración encapsulada en palabras vanas y el verso no llega ni por decreto de la Nasa. Cae ese manto plateado, como poncho alado, hasta la puerta del computador y la pantalla sigue en blanco paro.
¿Podría llegar a convertirme en poeta abstinente de tinta, con el síndrome de falta de verso agudizado?
Mañana será otro día y otra noche, y quizá un beso sorpresivo* me devuelva el alma a la escoba, los dedos al teclado y la sonrisa hasta la ventana de la risa para carcajear mi falta de asunto.
Mañana seguramente la reina del cielo, más gordinflona, me guiñará el cráter de las alucinaciones y entonces, me creeré princesa del tejado, pateando estrellas y haciendole la mejor de mis morisquetas a la inspiración.
*dícese del beso otorgado sin consentimiento previo que provoca automáticamente el arrepentimiento de parte del que lo recibe de no haberle dado consentimiento en sus orígenes.
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servido por locaporlaluna
6 comentarios
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argivo dijo
Tus versos ya te consagraron princesa de la poesía. Te diste el bautismo con LOca por la luna. Tines cuerda poara mucho tiempo, encantico. Saludos. Argivo
7 Febrero 2009 | 07:35 AM