Con la humildad que corresponde a un granito de arena en el enorme desierto, les cuento que por tercera vez en este mes de febrero San Pedro se dispuso a lavar su vereda, o dicho de otra forma el Tata Dios hizo llover. Sabíamos que trabajar por la PAZ era un trabajo arduo, pero lo nuestro fue titanesco. En poco más de veinte días pasamos pruebas espirituales de diversa índole, bajo la confirmación de la superioridad de la Madre Tierra, y no desistimos en el intento de reunir artes para la paz. Misión cumplida. Cada nueva fecha para hacer el evento artístico nos demandó gastos de organización, cambios de artistas, de libretos y de programa. Porque más de uno tenía agendada otra actividad, por lo que el rompecabezas se desarmaba nuevamente y había que recurrir a nuevas "piezas". El hecho de suspender una y otra vez nos demandó un trabajo extra y cada vez el evento se iba desdibujando más, por la ausencia de los artistas originales y la aparición de nuevos que perfilaban más como invitados que como activos participantes.
Alguna vez aprendí que el momento que uno cree adecuado no siempre es el momento destinado, y esta vez tuvimos la confirmación.
Por mi parte me convenzo de que la PAZ se construye trabajando y poniendo fuerza ante la adversidad.
Para mirar lo positivo, destaco la disposición de amigos y conocidos que iban a formar parte del público, aquellos que adonde actuamos están, apoyando y disfrutando. También el compromiso de los que nunca se bajaron del proyecto, aprendimos que muchas personas todavía le dan valor a la "palabra" y eso es muy bueno. Nos sorprendió que algunos artistas involucrados ni siquiera se hayan comunicado cuando comenzó la lluvia, la decisión quedó en manos de Fernando Irecio y mías, los organizadores. A las seis de la tarde debíamos armar el escenario y colgar 30 cuadros, por otra parte la amenaza de seguir lloviendo nos llevó a pensar en un público para el cual no había suficiente techo en caso de desatarse de nuevo la lluvia. A Fernando le renuevo mi admiración por la tenacidad de llevar adelante un proyecto contra viento y marea (y lluvia), porque es bueno confirmar que hay artistas que trabajan y mucho, desmitificando aquello de que viven en un limbo creativo...Se trató de un proyecto demasiado ambicioso para ser encarado sin el trabajo de todo un grupo. Fernando corrió con los mayores gastos de toda esta movida y debió disculparse ante el sponsor que nos iba a apoyar. Me ayudó a no perder la fe cada vez que un artista avisaba que no podía estar... Y rescato el apoyo de mi amigo Caco Pauletti, que me dio ánimo a través de mensajes de texto, así como el actor Aníbal Turrión que nunca perdió el humor y me recordó a Benedetti: "compañera, usted puede contar conmigo" (estas son las cosas que valoramos las mujeres). En definitiva, no hubo mejor escenario que el de estos veinte días de organización.
Para todos, un fuerte deseo de PAZ en la cotidianeidad de sus vidas, con o sin eventos artísticos.
HAYA PAZ EN EL MUNDO Y AMOR EN LOS CORAZONES, GRACIAS A TODOS.