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El hombre estacionó su automóvil a pocos metros de la parada del colectivo, la que queda en la carnicería del barrio. La única persona que estaba en ese momento era yo. El señor, de unos setenta largos y andar bastante ágil, pasó a mi lado, me miró y dijo "Buenos días". Acto seguido, entró en la carnicería, adonde seguramente estaba habituado a comprar. Ni él ni yo nos conocemos.
En días como éstos, me alegra vivir en una ciudad perdida en el globo terráqueo con nombre indígena y bastante aburrida por cierto. En el mentado interior del Uruguay, que algunos montevideanos llaman "afuera" aunque estemos más adentro que ellos en el mapa. Debo llevar todavía algo de sangre gaucha y charrúa, noble y amable, porque gestos como éstos me sacuden el lápiz, me canturrean el alma. No todo es inseguridad , pobreza y hasta incultura. Quedan pequeñeces, en un día cualquiera, que nos recuerdan que vivimos en comunidad y que - además de tecnología- nos rodean personas. Buenas tardes o noches para todos, caminantes de La Coctelera.
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servido por locaporlaluna
15 comentarios
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FUERA DE MI dijo
buenas sean... en estos caminos que nos cruzan..
besos y mas besos
11 Marzo 2009 | 10:48 PM