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Se trata apenas de cruzar un puente, si es que el documento de identidad no está vencido, para llegar al vecino país de Argentina desde Paysandú, Uruguay. Luego de años de trabajo ininterrumpido en la ciudad de La Plata, Buenos Aires, el Profesor en letras y poeta Alfredo Maxit se está dando el gusto de dirigir un taller literario en su ciudad natal de Colón, Entre Ríos, donde reside. Todavía se conservan algunas calles de tierra en esta pintoresca ciudad y la casa de Maxit se levanta en una esquina a pocas cuadras del parque. El profesor, además de invitarme a su taller el sábado por la tarde, se había asegurado de enviarme una fotografía de la casa para facilitarme la llegada. Hace frío en las tardecitas de este junio en uno y otro lado del río Uruguay, pero bueno es llegar adonde el corazón abre confiadas puertas.
El taller de Maxit estaba en plena tarea a mi llegada, retrasada por la burocracia de las aduanas, pero la sonrisa de los talleristas me dio permiso para sentarme con tranquilidad en el lugar vacío que me esperaba.
"Vivir es mediar con las distancias", escribió don Alfredo en su libro "Des/ habitaciones" y ahi estaban siete personas desconocidas para mí con mi libro "Loca por la luna" entre sus papeles leyendo algunos de mis poemas. Mi escasa experiencia de taller me llevó a varios años atrás cuando "le hincábamos el diente" a un autor y lo analizábamos con ojos de alfareros de la letra. Poco estuve en esa, que me enseñaran a escribir me acortaba las alas y sólo añoro el único cuaderno de apuntes que saqué y perdí impunemente. Pero de aquellos meses de taller me quedaron conceptos tan escuetos como la poesía misma: "El poema debe cultivar la sencillez, la música, la metáfora, la sugerencia, la forma...".
Como pliegue en el tiempo, me vi tallerista y visualicé un largo camino por aprender, a los tumbos, rehén de la propia tinta aún con algunos libros publicados. ¿Es que uno termina alguna vez de aprender el oficio?
Volví al instante y llegó el café con aroma a papel y lápiz, que se siente solamente en las reuniones de escribas. De a poco, entendí que sólo se nos permite vivir por instantes y que en definitiva podríamos ser- apenas- un poema de la vida: sencillo, metafórico, o como dijo el profesor Maxit: "el poema es sentimiento modificado".
Vaya revelación. Gracias a todos, muchas gracias.
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Hola, saludos, y feliz lunes y semana,,,
De ninguna manera me gustan los talleres amiga, prefiero seguir deletreando. Me gustaria tener una charla interesante con mis poetas preferidos y ser participe de alguna manera cuando estan creando, seria genial para mi . Besitos
Desde luego tú si que eres maestra en este arte de las palabras....supongo que los talleres y tu propia sabiduría han hecho el resto.
Muchos besos.
Te leo y añoro cuando de jovencísimo (15 años), cada miércoles a las 8 de la tarde un gran poeta nos enseñaba, junto con otros cuatro compañeros a saber saborear la palabra dignamente escrita.
Duró poco, porque, desgraciadamente, el poeta murió joven. Pero no he dejado de recordar, el olor a brasero, a tinta Pelikan, a libro viejo, a papel reescrito y sobado.
Todo lo demás lo aprendí en la vida y en los libros, pero daría lo que fuese por volver a aquella tertulia, que tenía un lema: "por la pluma gota a gota". No por volver a ser joven de edad, sino por volver a rejuvenecer el espíritu.
Yo también quisiera ser un poema de la vida. Nada más. Y nada menos.
Un abrazo,
Tu maestro tiene razón: la poesía "sentimiento modificado". Ahí reside su diferencia de la escritura narrativa. Habría de ceir el poeta: dame un dolor, para sacarlo de adentro hecho imagen, metáfora viva. Desde mis afectos. Argivo
hola el verso es sentimiento es e alma que encerramo yo publique un libro pero de relato