No sabemos a ciencia cierta si la vida corre delante o detrás de nosotros, pero, mientras vivimos, le acercamos la cantimplora y le damos ánimo para sostener el paso. La Vida, esa palabra amplia y concreta, nos convoca mientras respiramos despidiéndonos hasta la próxima cuando llega la meta. Y nos hace creer que todo transcurre, como película atrapante, mientras ejercemos siempre el papel protagónico y el elenco cambia constantemente a pedido del libreto.

La Vida, que me esperó hoy de nuevo a que despertase, que me dio aliento para enfrentar el nuevo día con el sonido al canto de gallo en un despertador electrónico, me convoca ahora a homenajearla, con letras y palabras, como lo hago desde siempre.

Me pregunto entonces qué importantes asuntos, cotidianos o no, me esperan detrás de cada árbol, en la pausa de qué mirada. Me pregunto de nuevo qué Mago sabelotodo y juguetón me permite estar viva y cómo debo responder a sus designios. Seguro con un GRACIAS todos, todos los días, estoy cumplida.