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He regresado a mi escoba para venerar el verso, la palabra, la intención de texto. No siempre la musa me pasa su brazo por los hombros, como ahora. Pero siempre escribo sobre ella, rindiendole honores ineludibles en este camino de hormiga que hacemos los trabajadores de la literatura.
Porque escribo SOY y soy lo que se puede encontrar entre mis letras, bueno o malo, mediocre, sin sustancia u ocasionalmente conmovedor, motivador, interesante quizá; generalmente cuando escribo con una mano sola pues en la otra reposa, sangrante, mi corazón.
Escribo desde el vamos, desde que alguien me lo recordó. Lo traigo de mi vida inmediatamente anterior, lo sé, lo he ganado en justas pruebas, como todo lo que llevamos de forma innata como bandera de vida.
He sido una rebelde escriba, he pasado por un par de talleres literarios que no han logrado anclarme pero que me han provisto de vestidos temporales de conocimiento de causa. Escribo por costumbre a esta altura de mi vida, por vicio o inercia, por ganas o por tentación.
Pero si algo tengo seguro es que sólo soy yo cuando me reencuentra la pantalla, el papel, o la fugaz idea de un verso. Cuando recibo el comentario de quien está detrás de mis pensamientos escritos, donde la geografía lo retenga, no importa el lugar sino el punto de vista conque es capaz de apreciar mi arte.
GRACIAS, como de costumbre, por estar ahi y sostenerme la palabra con la atenta lectura.
Estoy feliz porque aparte de vivir, puedo escribir.
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mixcelaneas dijo
Siempre escribís con "sustancia", Lucía.
Tenés un don precioso!.
En 15 días, si Dios quiere, viajaremos a varias ciudades de Uruguay y por supuesto... buscaré tu libro para traérmelo a Buenos Aires.
Un abrazo.
17 Septiembre 2009 | 06:46 AM