Hoy no quiero noticias de números, porcentajes ni asuntos de tránsito. No quiero saber nada de lo que publican las revistas científicas ni los diarios amarillistas, ni los sorteos, listas de tómbolas o logros profesionales. Nada sobre el reloj del trabajo, la huella digital que me anuncia el "buen día", ni los verbos del crucigrama, calorías o valoración de estados nutricionales. Ni política, armamentos, guerras, programas, ni sociedad, ni suciedad alguna. No me interesan las mentiras de la historia, ni las crueles verdades del país, los hallazgos arqueológicos y los alaridos de la televisión.

Es que en este momento me dedicaría a observar la técnica de construcción del pájaro que anida en el pino de mi jardín, solito y sin ayudante y que en pocos días concluye su notable creación.

Hoy me tomaría el ómnibus asestado de gente sólo para llegar a la arboleda de mis sueños, que queda en mi propia ciudad y que cada vez que llego a su inicio me susurra misterios de otra vida.
Hoy esperaría el instante en que las dos primeras hojas de las semillas de petunias que planté irrumpen en la superficie de la tierra con esa fuerza inexplicable de lo diminuto.

Y me doy cuenta que todo estaba ahi, a disposición de mis ojos, para ser disfrutado.

Es que "hoy es tiempo todavía" dijo alguien y me dio ganas de plagiar su genio...