¿Está contento porque se va de alta?"
- " Estoy contento porque me voy con mi dieta".
- " Pues espere a leerla para ponerse contento..."
- " Estoy contento porque caí muy abajo, pero tengo con qué levantarme".

Sobre el último día del año, este tipo de diálogo en las salas del hospital me recuerdan que a las personas se las conoce y valora no por sus caídas, sino por su capacidad para levantarse. Y este señor, con diagnóstico de obesidad mórbida y tantos otros problemas más, con sólo 54 años, me recordó que aún con deudas de salud, la vida es maravillosa, porque da siempre otra oportunidad.
Brindo por la salud de todos los amigos que recorren este blog y por la de todos mis seres queridos, brindo por la escuela de la vida y porque sepamos salvar sus exámenes, por la amistad y el amor, por la prosperidad del que da sin condición y por las esperanzas que todos guardamos en el corazón.

Es hora de levantarnos, donde sea que hayamos caído o permanecido: empieza un nuevo año.

GRACIAS a todos por acompañarme desde la lectura, GRACIAS a la Vida por darme un año más.

A todos, todos, todísimos: ¡¡FELIZ AÑO 2011!!

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