Recorro caminos y vuelvo siempre aquí. Al seno de La Coctelera, a las burbujas de esta luna.

Seis años han pasado y - según la calculadora- fueron entonces 2109 noches de ronda. En ese tiempo se puede cambiar muchas veces de atuendo, mas no de pluma. A la escoba solo las ganas de volar la impulsan, sin combustible ni pase mágico alguno.

Tanto deseo tengo de escribir, que escribo.

He querido ser Lucía pero más puede la Loca por la luna, que levanta en su escoba siempre algún alma insomne y con ese espejo se hace una.

Sé que en las noches también las sombras juegan, osadas, a confundir mis versos. Y si el poema no sale, sale la duda, y si no es la duda es las ganas y... punto. Gracias, mil gracias, a los que queden después de tanta agua bajo esta luna... Festejo los seis más joven que nunca.